- Declarar sin abogado presente. La presión del momento puede llevarte a «explicar todo» creyendo que eso ayuda. En realidad, cada palabra que decís sin asistencia letrada puede convertirse en prueba en tu contra.
- Contactar a la denunciante o a testigos. Cualquier intento de comunicación puede ser interpretado como amenaza o intimidación, y puede derivar en una prisión preventiva por entorpecimiento de la investigación.
- Publicar en redes sociales. Cualquier post, story o mensaje referido al caso puede ser capturado y presentado como prueba.
- Creer que «si sos inocente, no necesitás abogado». El proceso penal es técnico y complejo. La inocencia no se demuestra sola: hay que construir la defensa activamente.
- Esperar a que «se resuelva solo». En delitos sexuales, la inacción en los primeros días puede comprometer toda la estrategia defensiva posterior.
